Vecino de la colonia Tabacalera, este recinto alberga una de las colecciones sobre arte europeo más importantes en América Latina.

Vecino de la colonia Tabacalera, una de las primeras zonas en conformarse después de la Conquista, el Museo Nacional de San Carlos destaca por su valor histórico. Como un centinela blanquecino que resguarda la entrada al primer cuadro de la ciudad, este espacio para la cultura es otro ejemplo de la confluencia entre el pensamiento y la arquitectura. 

Por la época de su construcción y sus características físicas, los expertos le han atribuido a Manuel Tolsá, la mente detrás de otras joyas arquitectónicas como el Palacio de Minería, la autoría de este edificio. 

Después de su edificación entre 1798 y 1805, fue llamado el Palacio del Conde de Buenavista y durante sus primeros años, junto a sus alrededores, fue utilizado como sitio de descanso por figuras como Antonio López de Santa Ana o José Rincón Gallardo. 

Es fácil imaginar a estos personajes de la historia mexicana deambular por el patio oval –una característica pocas veces vista en las construcciones de esa época– o por sus escaleras rodeadas por estructuras dóricas, sus dos niveles ceñidos por grandes columnas o sus habitaciones, ahora salas del museo, pintadas por el exterior de color anaranjado. 

Su majestuosidad alcanza su mayor expresión en la fachada principal, una combinación entre estilos neoclásicos y barrocos, hecha con cantera gris y acompañada de 12 ventanales y un balcón principal. 

Hacia finales del siglo XVIII, la familia Iturbide arrendó el terreno, una decisión que dio paso a las siguientes transformaciones

  • Se convirtió en la sede de la Tabacalera Mexicana Basagoiti Zaldo y Compañía. 

  • De 1823 a 1827 fue la primera delegación diplomática del Reino Unido en nuestro país.

  • En 1932 fue declarado Monumento Nacional.

  • De 1933 a 1945 fungió como oficinas de la Lotería Nacional

  • De 1958 a 1965 albergó las aulas de la Escuela Nacional Preparatoria

Finalmente, en 1968, su vida camaleónica se detuvo para convertirse en el actual espacio que alberga una de las colecciones sobre arte europeo más importantes en América Latina, el Museo Nacional de San Carlos. Proveniente de colecciones particulares, donaciones de congregaciones religiosas y del acervo creado por la Academia de San Carlos, resguarda piezas de pintura, grabado y escultura creadas bajo estilos como el holandés del siglo XIII, el gótico español, el manierismo italiano o la pintura francesa del siglo XIX. 

¿Quieres saber más sobre las obras del museo? En su biblioteca encontrarás colecciones como General, Primitivo Morales y Erik Larsen, que en total reúnen más de 7 mil publicaciones como enciclopedias, catálogos, postales, revistas y libros especializados.

Además, su centro de mediación educativa ofrece recorridos basados en el Proyecto Zero de Howard Gardner de la Universidad de Harvard, actividades especiales dedicadas a los niños el último viernes de cada mes, o el programa “Toca una pintura” en el que personas con alguna discapacidad visual pueden acercarse a las creaciones artísticas a través de las reproducciones en relieve de algunas obras del museo. Todas las actividades requieren de reservación previa

¿Te animas a visitarlo? Complementa tu visita conociendo otros bellos sitios de la colonia como el Monumento a la Revolución Mexicana, el Frontón México y con actividades especiales como el Tabacalera Jazz Club. Compártenos tu experiencia con el hashtag #ViveCDMX 


Museo Nacional de San Carlos. Puente de Alvarado 50, Tabacalera. Martes a domingo de 10 am a 6 pm. Entrada general $45. Descuento a estudiantes, menores de 13 años, maestros y adultos mayores. 

Biblioteca. Puente de Alvarado 50, Tabacalera. Lunes a viernes de 10 am a 6 pm.