El Museo del Templo Mayor cuenta con ocho salas que transitan por la historia de las ruinas que lo circundan. Sus muros abrigan un largo listado de objetos prehispánicos.

El Templo Mayor es el centro del universo. O al menos así lo creían los mexicas, nuestra civilización madre. La zona arqueológica que conecta el pasado con el presente de la ciudad está resguardada por su museo, un moderno edificio diseñado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez que fue inaugurado en 1987.

El museo cuenta con ocho salas que transitan por la historia de las ruinas que lo circundan. Sus muros abrigan un largo listado de objetos prehispánicos, tesoros como la efigie del dios del fuego (Huehuetéotl-Xiuhtecuhtli), el monumento de Tlaltecuhtli o figuras originales de Tláloc o Mictlantecuhtli.

Foto: Cortesía Secretaría de Cultura CDMX

Entre estos tesoros destaca el monolito de Coyolxauhqui, la diosa lunar, una estructura que retrata el desenlace del mito en donde ella y Huitzilopochtli se enfrentaron a muerte. Expuesto en la sala 2, “Ritual y sacrificio”, el público puede admirar una reconstrucción computarizada de sus colores originales. Su descubrimiento, el 21 de febrero de 1978, fue el hito para el Proyecto Templo Mayor, promotor del estudio de este espacio.

Bajo constante modernización, el Museo del Templo Mayor ahora cuenta con el recién inaugurado puente peatonal y las ventanas arqueológicas que conectan a míticos edificios coloniales de la ciudad y muestran los más recientes descubrimientos históricos en el Recinto Sagrado de México-Tenochtitlan: las estructuras del Gran Basamento, principal centro ceremonial de los mexicas donde rendían culto a Huitzilopochtli.


Museo del Templo Mayor. Seminario 8, Centro Histórico. Martes a domingo 9 am a 5 pm. Entrada general $70. Entrada gratuita para estudiantes, maestros y adultos mayores con credencial vigente.