"Trabajamos por las noches para que en el día se disfruten las calles barridas"

Su jornada empieza cuando el sol se esconde. Bajo las luces de la ciudad, se coloca su uniforme azul marino y activa los controles digitales de su máquina de trabajo. Noche a noche recorre desde Reforma, pasando por Eje 2 Norte y Constituyentes, hasta Calzada de Guadalupe para cumplir con su objetivo: hacer de la Ciudad de México un espacio más limpio y habitable.

Ella es Laura, una de las dos mujeres del personal capacitado para operar las barredoras mecánicas de la Dirección de Servicios Urbanos de la Ciudad de México (DGSU) quien recolecta, aproximadamente, tres toneladas de basura diarias en las calles de la ciudad. Cuando el contenedor de su máquina se llena, acude a las estaciones de transferencia localizadas en distintas delegaciones para depositar los desechos; ahí, son recibidos por tráilers y, posteriormente, son enviados a plantas de composta, compactadoras y plantas de selección para su correcto aprovechamiento.

“Las barredoras son nuevas, están constituidas por un sistema automático muy avanzado y se manejan a una velocidad máxima de 15 km/h. Cuentan con aspersores de agua, filtros para controlar el polvo y evitar que éste regrese al ambiente; los cepillos barren en ambos sentidos. Con la manguera trasera, que es como una aspiradora, la máquina puede succionar casi cualquier desecho”, 

nos explica.


A las ocho de la noche comienzan sus labores. Antes de abordar, se coloca su pantalón y su camisa con franjas reflejantes que permiten que los vehículos la distingan en la oscuridad. “De noche, la ciudad es muy agradable. Reforma es mi ruta favorita; las quinceañeras y las novias que se toman fotos en el Ángel de la Independencia, la decoración de las calles, las flores y las luces hacen que mi jornada no se haga tan pesada", asegura.

"Ésta es una zona turística en la que veo mucha gente; algunas personas me saludan y agradecen mi trabajo. En los operativos nocturnos que se realizan por aquí, los compañeros me echan porras para continuar con mi recorrido”, cuenta Laura, quien ha trabajado durante 17 años en el mantenimiento de limpieza urbana.

“Cuando llegaron las 26 barredoras mecánicas a la DGSU y empezaron a contratar personal, tomé los cursos de introducción y capacitación pues disfruto mucho de manejar. Aunque en esta área han predominado los hombres, me he preparado para demostrar que las mujeres también podemos hacer este trabajo. En el equipo hay 11 mujeres copilotos operativas”.


Preocupada por la ciudad y por el medio ambiente, Laura hace un llamado a la ciudadanía: 

“existen zonas y calles que, al final del día, terminan con demasiada basura. Es importante fomentar la cultura sobre la generación y recolección de residuos sólidos. Es por eso que invito a todos los habitantes a mantener limpia la Ciudad de México; cuidémosla, es el lugar donde vivimos”.