A pesar de contar con un mecanismo eléctrico para desplazarla, son necesarios alrededor de 15 policías militares para cargar sus más de 200 kilos y llevarla a su nicho.

La bandera que hace guardia en la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México se ha convertido en parte del paisaje cotidiano de los capitalinos: no importa el clima o lo que pase a sus alrededores, al levantar la mirada durante el día estamos seguros que, sobre nuestra cabeza, estará ondeando un elemento esencial de la historia de México.


Con la colocación del asta de 50 metros de altura en 1952, hasta que la plancha del Zócalo adquirió su aspecto actual en 1957, este símbolo patrio adquirió protagonismo en la ciudad cuando, en 1999, se crearon las llamadas “banderas monumentales”. Aunque la primera fue colocada en la ciudad de Tijuana, sin duda, la de la CDMX es la más representativa de todas.


Si bien la bandera de México ha pasado por diversos cambios en su imagen, fue el 24 de febrero de 1984 cuando en la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacional se establecieron las disposiciones oficiales con las que debe contar. En este documento aparece una serie de decretos que tienen el objetivo de preservar e inculcar el respeto hacia los lábaros patrios.


Foto: Cortesía Museo Archivo de la Fotografía


La bandera monumental del Zócalo capitalino, día a día es el eje central de un ritual: su izamiento y su arrío, un proceso efectuado dos veces durante la jornada (a las ocho de la mañana y a las cinco de la tarde, respectivamente) en donde se requiere de habilidad y precisión. Cuando se acerca la hora, un contingente monta guardia en un perímetro establecido; posteriormente, se integra una escolta liderada por un capitán, un comandante y un general, todos acompañados de una banda de guerra. A pesar de contar con un mecanismo eléctrico para desplazarla, son necesarios alrededor de 15 policías militares para cargar sus más de 200 kilos y llevarla a su nicho. Parece sencillo, ¿no?





Impregnada de historia, ideales y belleza, nuestro símbolo patrio es una muestra del valor de sus ciudadanos. Cada vez que estés en el Zócalo de la CDMX y mires hacia el cielo, no dejes de ser parte de su esplendor.