Andar en bici, correr o simplemente dar un paseo, son algunas de las cosas que puedes realizar en este espacio natural lleno de historia

Es fácil adivinar porqué los monjes de la Orden de Carmelitas Descalzos eligieron el bosque del Desierto de los Leones para edificar su convento en el siglo XVII. La tranquilidad y belleza natural de este parque nacional son ideales para la meditación, el ejercicio y la recreación

Ubicado al sur poniente de la Ciudad de México, el Desierto de los Leones forma parte de la Sierra de las Cruces. La belleza natural de las 1,866 hectáreas de bosque atrae visitantes que pueden hallar gastronomía mexicana, espacios para ejercitarse y andar en bicicleta.

El bosque alberga 30 especies de mamíferos como tlacuaches, coyotes y venados cola blanca. Los oyameles y los pinos llenan el ambiente de un aroma delicioso, ideal para un día de campo o para salir a correr. 

En sus manantiales nacen ríos como el Mixcoac y el Hondo. Por eso el 27 de noviembre de 1917 fue declarado Parque Nacional por el presidente Venustiano Carranza. Desde entonces se conserva el casco arquitectónico del convento, donde se hacen bodas, eventos culturales y exposiciones.

Los aficionados a la fotografía hallarán hermosas postales naturales y una gran variedad de atractivos en el convento y los vestigios arquitectónicos que se encuentran diseminados entre los árboles. 

Los túneles subterráneos brindan una experiencia memorable pues transportan a un escenario fantástico y misterioso. Toma en cuenta que el clima suele ser frío y húmedo debido a su altitud media de 3,500 m sobre el nivel del mar. Es uno de los puntos más altos de la Ciudad de México.

 Desierto de los Leones. Carretera México-Toluca, s/n, Cuajimalpa de Morelos. Martes a domingo 9 am a 5 pm. Entrada $10.50.