Desde 1669 hasta su muerte, el 17 de abril de 1695, Sor Juana Inés de la Cruz escribió aquí algunas de sus más famosas obras.

Entre las calles José María Izazaga y Regina hay un edificio que resalta por su belleza y el legado histórico que descansa en su interior: el Claustro de Sor Juana, ex Convento de San Jerónimo, uno de los espacios más antiguos de la Ciudad de México

Desde su inauguración en 1585, el Convento de San Jerónimo vivió diversas transformaciones, por ejemplo, después de 1867 se convirtió en cuartel, hospital y bodegas; posteriormente, en 1927, en el teatro “Ulises”, propiedad de la escritora Antonieta Rivas Mercado. 

Esta metamorfosis paró en los años 70 con el trabajo de rescate y remodelación a cargo de arquitectos, antropólogos, arqueólogos y restauradores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Una década después, en 1982, su mantenimiento quedó en manos de la Universidad del Claustro de Sor Juana

Pero, ¿cuál es la relación entre este recinto y la famosa poetisa mexicana? La primera pista radica en el nombre que adoptó esta institución educativa: durante una buena parte de su existencia, el edificio fue hogar para mujeres que se unieron a la Orden de San Jerónimo, lugar donde podían estudiar libremente. Después de vivir en Nepantla, Estado de México, Juana Inés de la Cruz se unió a esta congregación para dedicarse a su formación académica.

Así, desde 1669 (año de su ingreso al convento), hasta su muerte, el 17 de abril de 1695, Sor Juana escribió ahí algunas de sus más famosas obras, como Amar es más laberinto (1689) o El divino Narciso (1689), rodeada por la arquitectura de estilo barroco herreriano –ausencia de decoración y rigor geométrico al construir las fachadas–, por los seis patios y por las fuentes de este espacio.

En la actualidad aún es posible apreciar algunos de estos elementos y los restos de las celdas que ocuparon las monjas, como la de la propia poetisa en la que, según investigaciones, coleccionó cerca de 4 mil libros.

En 1974 los antropólogos Arturo Romano Pacheco y María Teresa Jaén, con el apoyo de la perito Luisa María Mainou, identificaron los restos de la llamada Décima Musa que, en 2015, fueron traslados al ex Convento para su reposo definitivo en el sotocoro del Auditorio Divino Narciso.

Además del nicho de la poetisa, el espacio cuenta con un museo de sitio con salas de exposición temporal, una biblioteca abierta al público en donde se pueden consultar más de 50 mil ejemplares sobre las disciplinas que se imparten en la institución y una colección especial dedicada a Sor Juana Inés de la Cruz. Para conocer sus instalaciones debes agendar una visita guiada con el departamento de Difusión Cultural de la Universidad, actividad gratuita.


Claustro de Sor Juana. José María Izazaga 92, Centro Histórico. 

Biblioteca. José María Izazaga 92, Centro Histórico. Lunes a viernes, 8 am a 6 pm. Entrada libre.